Ayer tuve el privilegio de pasar un rato formidable con un viejo amigo del alma y su familia, al que, por desgracia, solo puedo ver de vez en cuando. Siempre aprendo algo estando con él y a lo largo de los años me ha ayudado, perdonado y comprendido en miles de ocasiones. No digo su nombre por respeto a su pudor y privacidad.
Pero el caso es que, en un momento de intrascendente conversación y bromas me dijo una frase que escuchó a una mujer y que encierra todo un compendio de sabiduría femenina sobre las relaciones íntimas en el matrimonio y de cómo entender lo que pasa por la cabeza de las parejas que ya llevan muchos años de feliz unión. Es tan sencilla que de pura evidencia nos suele pasar desapercibida, "La mujer necesita estar bien para mantener relaciones íntimas con su marido y el hombre, en cambio, necesita mantener dichas relaciones para estar bien".
Esta realidad se da no en todos pero sí en muchos matrimonios y conocer las debilidad de nuestras diferentes naturalezas nos puede abrir las puertas al respeto, el amor y la comprensión mutua. Y si ayuda a algún matrimonio que ha caído en el tirabuzón de la incomunicación y alejamiento, pues nos damos todos por bien pagados.


